Un hombre.
Un hombre que viaja y un niño cuando conoce la nieve. Las nubes y las formas, el amor y su aroma. Un viejo con su sabiduría, con el peso de los años, con el corazón remendado. Después de todo, un viejo.
El tiempo y todas sus edades se nos presentan cada día, nos sentimos tan variables; niños, jóvenes, viejos. A veces nos sentimos atemporales, y esta es la historia de ese ser, que sin tiempo y a veces con el, recorría el espacio, en silencio y escuchando, sin mucho hablar, sin mucho que decir. Sin saber de lo bueno o de lo malo.
Un día se despertó y vio el amanecer como lo soñaba. Una noche se despertó y vio la luna que lo llamaba.
Se adentró en el bosque y solo, pensó, y solo, vio los arboles, y solo, sintió el olor a tierra húmeda, y solo, escuchó el viento entre las hojas, mientras la tarde se hacia gris, sin atardecer y con augurios de lluvia, con una tormenta a lo lejos, con rayos y luces de ira.
Se acercaba la tormenta de regreso al bosque a traer un poco de dolor, de furia y fuerza fatal.
La tormenta en si, es y no es mala; con ella termina y comienza la vida. Pero la tormenta es tormenta, se siente en el bosque y el hombre la vive en la oscura noche. Solo, solo como antes.
Cuanto pudiera suceder, el hombre vivía. Y la tormenta terminó. Y él seguía sin tener palabras. Pero en sus ojos vivió la tormenta, hasta el amanecer.
miércoles, 21 de mayo de 2014
En el bosque
martes, 27 de agosto de 2013
Tormenta
Voy corriendo hacia una tormenta, los arboles son arrebatados de la tierra, y sus raíces dejan profundos vacíos. La arena se levanta y se convierte en lodo que se arremolina alrededor de ese gran centro cargado de furia. Los rayos iluminan cada rincón de manera intermitente, las cenizas del gran incendió se toman la atmosfera y se precipitan desde los bordes de la perdición. El arrepentimiento es golpeado y ultrajado, las astillas violentas del odio le atraviesan con veneno. Donde ayer la gloria de los días arropaba en su tranquilo letargo al buen tiempo, una perturbación declara la guerra y ataca con un macabro arsenal, propio de la misma naturaleza. Hecho de la misma materia de su adversario. Como si uno mismo se volviera contra si, se declarara la guerra y se atacara hasta la muerte.
Me detengo por un momento y veo la calma del cielo, como si éste reuniera fuerzas para dejar caer su último elemento. Un estrepitoso trueno rompe la tranquilidad y el cielo se parte, liberando torrentes de agua que se cristalizan y cortan el viento, ejecutando una melodía que augura el final. Una melodía difícil de comprender y difícil de escuchar, una melodía que solo el silencio alivia.
miércoles, 10 de julio de 2013
jueves, 21 de febrero de 2013
Otneiv led sairotsih saL
Una historia necesita ser contada, porque una historia es una vida, llena de muchas. Una historia llena de historias que relatan el tiempo, los astros que se mueven, increíbles hazañas y desdichadas melancolías. Una historia en canciones, canciones que son historia, un mundo amorfo, imaginario, lleno de puntos y colores, que se vuelve más nítido cuando los acontecimientos suceden, cuando por alguna razón todo es algo, una historia. La arena que tan suave y áspera puede ser, una gota de agua, un poco de chocolate, canela y sueños. Un poco de amargo y añejo, con el aire fresco y frío; recorre el mundo y conoce todo eso que no conoce, inexplicable porque aún le desconoce. Es magma y está en el centro, fluye por donde sea, y mueve el mundo, protege el mundo, hace parte de todo y de nada, se funde en las rocas hasta fracturarse, crece con un árbol, viaja con el viento, es tinta, es palabras e historias, como energía y materia.
Con las estrellas de la noche, con el negro tan profundo, contemplando desde lo alto, en la nieve, en el desierto. Desde lo profundo en el mar.
No creo que pueda ser tan simple o complejo, mi entendimiento de la vida se reduce a esto.
Las historias de mis sueños, en este lugar donde solo me siento. Escribo la historia que quiero vivir, la historia que quiero contar. El mundo que no…
Los besos que anhelo, y el alma que cerceno, apartada aquí, donde no es lo que quiere.
Como una quimera, con las partes de mi historia, con las circunstancias de mis noches y mi esencia. No cobra vida y se mueve mecánicamente porque funciona, pero sin vida. Se arrastra y se lamenta, en los ojos se ve el vacío pero es tan bella por fuera, tan horrible por dentro, tan cambiante y con tantas formas todo el tiempo. A la espera del destino.
lunes, 31 de diciembre de 2012
miércoles, 26 de diciembre de 2012
Bajo el agua
Te sumerges bajo el agua y ante tanta transparencia, la vida se ve mas clara, todo se encuentra tranquilo y los segundos pasan mas lentamente, como si el mundo estuviera en cámara lenta, las burbujas, pequeñas, de una en una brotan. Todo está suspendido, flotando a la deriva, balanceándose de un lado a otro, ligeramente hundiéndose, hacia un profundo azul. Se han despejado las ideas, y abunda el silencio. En lo profundo una ballena enorme, volando en la calma, en la inmensidad de esa leve existencia, de esa susceptible vida en un mundo gigantesco, con ese canto adormecedor, con ese hermoso e indescriptible recuerdo de ese diminuto instante que se hace tan grande, y vale por su pequeño tamaño. Es el sonido de las burbujas haciendo que los ojos se abran y el instinto nos haga regresar a la superficie, con la necesidad de respirar, de seguir viviendo un poco más, para procurar hacer cosas con valor. Luego de estar sumergido, luego de conocer ese infinito negro que se desvanece al azul o el azul al negro, al respirar nuevamente, ver la vida diferente.
martes, 27 de noviembre de 2012
Sobre expuesto
Los colores, a mi me gustan los colores sobre expuestos, me gustan los atardeceres cuando el sol está cayendo y la luz pasa gentilmente entre las hojas de los arboles, revelando sus caminos de sabia. Me gustan los besos al atardecer, los labios dulces y la piel suave, me gusta el viento y me gusta que juegue con los cabellos, que sea tranquilo y apacible cuando las hojas caen, cuando las flores que abandonan el árbol y cubren los senderos junto al césped alto y mostaza. Me gusta soñar con esos colores, con esos sabores y esos olores, que caigo lentamente al suelo frente a su rostro y le acaricio la mejilla, que ella sonríe y mira con ojos felices, y yo me doy cuenta que también puedo ser feliz. Me gustan esos sueños, me gusta esa cálida sensación de la felicidad, de los besos y los ojos que se entienden, de los ojos que se desean.
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