jueves, 18 de noviembre de 2010

Re.tratando de amargura

Recorriendo calles a ciegas, dando pasos tentativos; y dice así – Oh! Tarde gris, tan fría que eres, como aplastas lo que quieres. Y surgirán tantas palabras como quiera, serán tristes, devastadoras, desalentadoras, desconsoladoras o como sea, da igual. Sin mí, sin ti y con nadie; y recuerdo mi trillada boreal, pero eso sí, solo. Porque tan acompañado quise estar, y tan acompañado lo estuve, pero siempre solo. Sí amanece todos los días, pero no me despierto, las cobijas me pesan, escuchando la misma canción, y nadie la cambia, giran las paredes, se ven los parasoles, y dan vueltas y más vueltas. Corriendo sin tus alas y volando sin tus pies, recordando las palabras, olvidando por doquier. Un sin sentido paradójico un día me dijo que mañana era hoy pero primero ayer seria más tarde, y salí huyendo. Entre a la cabina de teléfono, deje que repicara, y contestaron, pero no hable, esperaba supiera de mi silencio, compañera amargura, que al parecer colgó indignada. Corto rápidamente la tela de la vida, y separo los hilos, los lanzo al lodo, los pisoteo, y luego rio. Así, yo con amargura y amargura con migo, pero yo solo.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Remiendos sobre-abrumadores.

En lo alto gris y cubierto de niebla, con gotas de rocío, y olor a frío, café amargo y pipa en mano, sentado en la montaña, rodeado del atardecer, miro al águila pasar, dueña de las nubes, afrontando los temores. Soñé alas, pero nunca salieron, lloré con el alma, por la impotencia de mi nostalgia. Creé mil mundos, y en ninguno habité, los uní todos, y un caos creé, desalojé a los pensamientos, pero se rehusaron partir, y rebeldes se amotinaron en mi; solo quedó tal comparado a un cadáver, apestado de moscas y gusanos, casi degradado. Escuché los pájaros, y vi el amanecer, luego prometí, y olvidé cumplir, dejé que el tiempo fuera mi limitante, y de nuevo fallé. Le propuse a mi corazón una tregua y me asfixió, fui testigo de la masacre más cruel, pero me levanté, magullado y desmembrado, un paso caminé, noté que ya no tenía pies, estaba postrado, y con el cielo a mi espalda, una semilla fue todo lo que pude ver, esperanzado, la cuidé, y con mis ideas la fecundé, pero la muy desgraciada creció y me ahogué. Pasó el tiempo y quedaron cenizas, y un fuego ardió, parecía que el mundo me odiaba, ni ellas en paz descansaban. Y así se fundió, y luego apagó, fuerte llovió. Subí a la aurora boreal y me dormí, hacía helado allí, me encontraba abrigado, tenía el negro cielo tan inmenso realmente cobijándome, y brindándome de sus estrellas, llegaron las constelaciones y me deslumbraron, subieron nebulosas y me arrullaron. Y así voló el águila, a mi lado, rocé sus alas y creí que caía, nadie para ella es compañía; dejó un sendero de belleza, que el viento borro y después perecí. No siendo más dejé todo así, quedé suspendido, en un tremendo vacío, flotando lentamente, sin aire, luz, agua o regazo; solo la nada cuidaba de lo que no existía, y consumía todo lo que nombre no tenia.

martes, 5 de octubre de 2010

Rojo muerto luego blanco. ¿O negro?

Recorre el piso y no dispone detenerse, gota a gota cubre todo lo que a su paso encuentra; ha manchado las cortinas y al orgullo. Repica el teléfono, cae la bocina y una turbia voz reclama al agonizante silencio. Más cálido el entablado y mas frio el cuerpo, ruidosa la confusión de el silencioso siniestro. Con la minora entre los dedos, casi en el suelo, intentando aferrar la vida, soltando el desconsuelo. Lanza al aire un suspiro ahogado, y derrama una gota de agua salada; se hace profunda la noche, y de fondo un leve tono para el teléfono. Suena un despertador, y marca las 5:00 a.m., pero solo una mosca se levanta; da un par de vueltas en círculo y de nuevo se posa en una helada nariz. Horas más tarde el zumbido se ve interrumpido por unos golpecitos en la puerta, que al no recibir respuesta deciden marcharse. De nuevo cae la noche, y esta vez asoma la luna, que triste contempla el reflejo de una sombra, que pobremente se aferra.
Entre una de las páginas diarias del vieres 8 de octubre de 2010 así: “Encuentran cuerpo sin vida, debido a los malos olores que el lugar despedía, se reportaron heridas en sus muñecas y una carta que así decía – Querido mundo que aquí terminas, o por lo menos para mí, ten la amabilidad de ser bueno con el destino y permitir que mi cuerpo se pudra aquí. No siendo más, solo digo, cuídate mucho, nos vemos por allá. – Tan terribles hechos serán investigados, para después ser bien informados”.
-Sábado 9 de octubre; yace el cuerpo en la morgue con su deseo violado, pálido e hinchado.
-Domingo 10 de octubre; reconocen sus huellas dactilares, unas cuantas llamadas, y charcos de gotas saladas. Una mujer que a gritos reclama, y pide salvación para el cuerpo de quien un día en su vientre engendraba.
-Lunes sin fecha; a nadie interesa.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Azul

Oscura era la noche, la habitación tan fría como un cadáver y el aliento visible. Abandonaste mi sueño, saliste corriendo y lo desgarraste. Pusiste un poquito de sal bajo mi almohada, para nuca más saborear; pretendiste a mis sabanas como fuertes escudos, olvidaste mi nombre. Ni la estrella que brilló solo para ti cada noche asoma hoy. Arena dejaste, comprimida en una botella, suprimiendo la carta que nunca leí; con tu fuego quemaste las cenizas que pretendí proteger, y después me soplaste. Perdí la vista, perdí la luna, pero no perdí la razón, y por eso duele estar aquí. Yo creía que era una estación y que las hojas brotarían de nuevo, para como el fénix revivir. Pero eres realmente tan buena en todo lo que haces, que tal inmortal este epitafio llevara.” El polvo se lo llevo el viento”.

lunes, 30 de agosto de 2010

Del mañana sin hoy

Ríos rojos y montañas grises; se siente el frio por doquier, solo se escuchan cuervos y gallinazos, y las nubes no cesan de llover, se levanta la densa niebla, y las desnudas ramas de los pinos se quiebran sin querer.
Desechos los caminos, de tan poco caminar, podridos los edificios, por tan vanamente, alto querer estar.
De las ratas no solo alcantarillas, de las ratas los campos áridos, de los gusanos no las basuras, de los gusanos, las casas sin pudor, las casas sin calor, las casas sin vos; hombre que todo los quiso, hombre que todo lo destruyo; para que tus maquinas, si hoy las nieve las destituyo.

lunes, 28 de junio de 2010

Recuerdo

Sonrisa matutina, que recuerda el cariño interminable, caricia suave, que recuerda la dulzura, lágrimas interminables, que no dejaron sonreír, lágrimas, que recordaron tus caricias. Y hoy no me sirve el recuerdo, hoy me mata el olvido, tan duro se volvió el invierno, tan solitarias las calles, tan triste el firmamento. Y caminas sola, sin rumbo fijo, y te alejaste, tan lejos como pudiste, como los sueños que algún día tuve, los arrastraste todos contigo. Hoy ya no me queda si no el recuerdo, el duro y frio recuerdo.

viernes, 25 de junio de 2010

Ahogado

Me las trague todas, y deje que empaparan mi interior, me consumieron, pero no se desbordaron, recordé tanto, todo lo que había olvidado, le di de nuevo un vistazo a mis sueños, estaban todos tirados, habían perdido el rumbo y el sentido, se veían desorbitados, desolados en un naufragio, dentro de mi mar de lagrimas, todas las que me había tragado; me olvide del mundo, me olvide del amor, me olvide de la vida.